Control de peso y composición corporal:
Orientación para lograr un peso adecuado, incluyendo el manejo de sobrepeso y obesidad, aumento de la masa muscular o reducción de grasa corporal de manera saludable y sostenible en el tiempo. Sin recurrir a dietas extremas, ni por restricciones ni por excesos, teniendo siempre el foco en la salud.
Problemas digestivos:
Malestar o trastornos gastrointestinales, como el síndrome del intestino irritable (SII), SIBO, estreñimiento, diarrea, acidez estomacal, hinchazón abdominal frecuente, infección por H. Pylori,
Alteraciones en analíticas:
Carencias de vitaminas y minerales, como anemia por deficiencia de hierro, deficiencia de vitamina D o calcio, entre otros nutrientes esenciales, colesterol elevado, triglicéridos o LDL elevados, enzimas hepáticas alteradas, hipo/hipertiroidismo, etc.
Alergias e intolerancias alimentarias:
síntomas relacionados con la ingesta de alimentos específicos, como intolerancia a la lactosa, celiaquía o alergias alimentarias que causan malestar o reacciones adversas.
Procesos oncológicos:
Evaluación nutricional post diagnóstico, preparación y rehabilitación tras cirugía, acompañamiento y abordaje de síntomas relacionados con quimio/radioterapia, prevenir caquexia tumoral y sarcopenia, etc.
Enfermedades autoinmunes:
Afecciones como la enfermedad celíaca, artritis reumatoide, lupus, o tiroiditis de Hashimoto (hipotiroidismo), que pueden beneficiarse de una dieta específica para controlar la inflamación y mejorar la calidad de vida.
Enfermedades crónicas:
Condiciones como diabetes, hipertensión, enfermedades renales, hepáticas o cardiovasculares que requieren una alimentación adecuada para su manejo y control.
Dietas vegetarianas y veganas:
Planificación y seguimiento de una alimentación basada en plantas, asegurando una ingesta equilibrada de nutrientes esenciales como proteínas, hierro, calcio, vitamina B12 y ácidos grasos omega-3.
Recomendaciones en etapas especiales:
Menopausia, envejecimiento, embarazo o lactancia, donde es fundamental ajustar la alimentación para cubrir las necesidades nutricionales específicas y prevenir riesgos.
Mejora del rendimiento deportivo:
Optimización de la dieta para mejorar el rendimiento en actividades físicas, tanto para deportistas de élite como para quienes practican ejercicio recreativo.
Síntomas físicos relacionados con la alimentación:
dolor de cabeza, fatiga, mareos, problemas en la piel o caída del cabello que pueden estar asociados con una dieta inadecuada o deficiencias nutricionales.